A ti jóven…

Hoy, Cristo interpela también a ti: "Si quieres, ven y sígueme"

Te necesito para seguir salvando al mundo
Te necesito que mires a un niño triste
Te necesito que enjugues una lágrima
Te necesito que perdones a un hermano
Te necesito que estreches una mano
Te necesito...

VEN Y SÍGUEME

Incluso un solo vaso de agua dado en nombre de Cristo tendrá su recompensa...

A la juventud (Vita Consecrata N° 106)
A ustedes, jóvenes, les digo: si sienten la llamada del Señor, no la rechacen. Más bien, intégrense con valentía en las grandes corrientes de santidad, que ilustres santos y santas han puesto en marcha en el seguimiento de Cristo. Cultiven los anhelos propios de su edad, pero adhieren con prontitud al plan de Dios sobre ustedes, si Él les invita a buscar la santidad en la vida consagrada. Admiren todas las obras de Dios en el mundo, pero sepan fijar su mirada en las realidades destinadas a no desvanecerse jamás.

El tercer milenio espera el aporte de la fe y de la inventiva de legiones de jóvenes consagrados y consagradas, para que el mundo se haga más sereno y capaz de acoger a Dios y, en Él, a todos sus hijos e hijas.

Las jóvenes que se consagran a Dios…

Discurso de San Alfonso María Fusco a las jóvenes que desean consagrarse a Dios

Las jóvenes que consagran su virginidad a Dios se vuelven, a los ojos de Jesús, tan bellas como los Ángeles del Cielo.
En el Evangelio nuestro Redentor ahora se llama Padre, ahora Maestro, ahora Pastor, pero en lo que se refiere a las vírgenes se hace llamar Esposo. ¿Quién comprenderá jamás aquí en la tierra la gloria que Dios prepara para sus vírgenes novias en el Paraíso?
Si Jesús las llama a su amor y quiere que sean sus novias, síganle alegremente. Él se encargará de mantenerlas consoladas incluso en medio del sufrimiento. Cuando se hayan entregado al Señor, lo que sufrirán lo sufrirán por amor a Jesús, y Jesús hará que la cruz sea ligera y dulce para ustedes.
Después de haber consagrado su cuerpo a Jesús, deberían consagrarle todo su corazón, para que todo su corazón sea todo entregado a amarlo. Deben, pues, elegir los medios adecuados para que sean todas de Jesús: oración mental, asistencia a los sacramentos, obediencia, mortificación, entrega total, sabiduría y autoridad, es decir, lo necesario para conservarte 'sicut lilium inter spinas', como un lirio entre espinas.

Jesús ama a las almas puras. Él es el Esposo que se alimenta entre los lirios.

San Alfonso María FuscoA.D. 1875